ALSINO PEDRO PRADO PDF

Despds de haber pe- netrado hasta en las iiltimas concavi- dades de las dunas, eleva silenciosamente su nivel mil veces por encima de las mas altas montafias. Una niebla delgada, que el viento empuja con- tra el mar, vela 10s contornos de las cosas y hace que ellas se compenetren. La luna, que cae hacia el poniente, brilla phlida tras la niebla. En torno de la luna se ven dos naca- rados y enormes circulos concbntricos. Las aguas del lago, buscando cumplir con su destino, se filtran calladamente; per0 van con tanto des- pacio, que se espesan y pudren, y Ias innumerables fosforescencias que vagan en la noche como fue- gos fatuos por encima de 10s pantanos, juegan y danzan sobre ellas como nifios alegres y capricho- sos. Cerca de 10s trhmulos pajonales, y en un sitio que nadie comce, 10s flamencos, senta- dos a horcajadas en sus altos nidos de barro, em- pollan y duermen.

Author:Zulkidal Fem
Country:Indonesia
Language:English (Spanish)
Genre:Relationship
Published (Last):24 August 2011
Pages:12
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ISBN:792-6-68455-169-1
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Despds de haber pe- netrado hasta en las iiltimas concavi- dades de las dunas, eleva silenciosamente su nivel mil veces por encima de las mas altas montafias. Una niebla delgada, que el viento empuja con- tra el mar, vela 10s contornos de las cosas y hace que ellas se compenetren. La luna, que cae hacia el poniente, brilla phlida tras la niebla.

En torno de la luna se ven dos naca- rados y enormes circulos concbntricos. Las aguas del lago, buscando cumplir con su destino, se filtran calladamente; per0 van con tanto des- pacio, que se espesan y pudren, y Ias innumerables fosforescencias que vagan en la noche como fue- gos fatuos por encima de 10s pantanos, juegan y danzan sobre ellas como nifios alegres y capricho- sos.

Cerca de 10s trhmulos pajonales, y en un sitio que nadie comce, 10s flamencos, senta- dos a horcajadas en sus altos nidos de barro, em- pollan y duermen. Los huillines, que en el dia pa- saron en sus escondidos lechos de hierba, ahora aprovechan la p5lida vislumbre de la luna y pes- can confiados y pacientes. Como nadie las ve, las dunas avanzan con m8s prisa que la que tienen cuando el sol brilla. Hay una misera aldea de pescadores y labriegos que las dunas estrechan contra el desaguadero, donde las miasmas se incorporan a las densas nie- blas del pantano.

Las chozas, construidas con ramas trafdas de la montaiia, todavia no pierden sus hojas y su fra- gancia cuando, antes del afio, ceden a1 peso de la arena que se ha ido acumulando contra 10s d6biIes tabiques.

Entonces es precis0 volver a la montaiia por otras ramas y construir una nueva y pasajera morada. Una vez, una vaca que vagaba extraviada en la noche por 10s arenales, lleg6 a este caserio. Ham- brienta y ciega por la oscuridad, bajando por el declive de la duna, dib con la frhgil y engafiosa techumbre de una choza medio sepultada. Cuando comia con ansia las hojas secas, dentro 10s habi- tantes de la choza se santiguaban a1 no descifrar 10s ruidos extraiios de la techumbre.

Y cuando, a1 avanzar otro paso, cay6 con estrCpito en medio de la habitacibn, arrastrando consigo las ramas rotas, sus bramidos de angustia y su gran cabeza armada de enormes astas, que sacudia en su de-.

Pedro Pyado sesperacibn, hicieron creer a 10s aterrados mora- dores en la visita del Seiior de 10s Infiernos. Esta noche, en cada choza tambien se oye un ruido. Es el chisporroteo fino y constante que hacen 10s granos de arena a1 chocar contra las hojas secas y coriAceas. Ni por un segundo el tremolo cesa; ya es casi imperceptible como debil llovizna que se cierne y cae; ya sube de tono m8s y mAs hasta semejar el ruido de la grasa hirviendo; ya se atenda y cesa, casi no se le oye, per0 es preciso perder la esperanza de que alguna vez concluya, porque siempre hay un grano de arena que resbala.

Hacia el oriente, en la Gltima choza, duermen una anciana y dos niiios. Uno de 10s niiios despierta y abre, abre desme- suradamente 10s ojos en la oscuridad. El paso de su propia sangre le finge rojas alucinaciones, apa- gados fulgores que 61 Cree se desprenden de las tinieblas circundantes. El miedo le turba, cierra 10s pArpados con fuerza y esconde su cabeza entre las mantas. El otro niiio, tal vez embriagado con el perfume violento de las ramas de boldo que forman la choza, tiene un ensueiio a la vez sencillo y maravilloso.

Suefia que volar es una hazaiia que no requiere esfuerzo alguno; sueiia que volar es un hecho fAcil para todo aquel que deje su peso en tierra. Se asombra de no haber tenido antes tal ocurrencia, y una y otra vez, s con la fuerza de su propia voluntad, se desprende suavemente del suelo; poco AIsino 15 a poco se eleva, y va y viene, con rapidez, por el aire.

Pasa por encima de la choza y de la aldea, pasa por sobre 10s montes de arena y cruza el lago a gran altura, sonriendo de 10s arroyos que, a la luz de la luna, vierten en 61 sus aguas. Desde alIi se divisan tan pequeiios y brillantes, que s parecen rastros dejados por 10s caracoles entre las hierbas. Dos muchachos campesinos hablan, en esa madrugada, sas incomprensibles.

Las palabras que dicen sa- 1 envueltas en un blanco vapor. EstAn detrSs unos matorrales que huelen muy suaves con la :scura del alba. VolC sobre la casa y el lago. Y era n fhcil, que yo me decia:maiiana, cuando despier- , no me olvidar6 de todo lo que debo hacer para llar. Per0 parece que las cosas deben haber cam- ado.

ARINC 582 PDF

Pedro Prado

His mom died when he was two years old, and his dad passed in He also took elective courses in German, accounting, painting, and music. He finished the last two years of his college education at the University of Chile, in the School of Engineering. He then studied at the School of Architecture at the University of Chile for three years without earning a degree.

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